A este personaje nunca se le ha visto con el pueblo. Nunca se ha manifestado ¡por dios! con su nivel mezclarse con la chusma.

Es curioso que ahora se baje del trono y se mezcle con la llanura madrileña. ¿Todo esto por unos árboles? La respuesta es ¡SI!

Pero no todo es de cuento de hadas (aristocrático, por su puesto). La razón principal que ha llevado a la baronesa a echarse a la calle es, que con la remodelación del paseo su museo perderá visitas.

Si los árboles a talar/transplantar fuera en otro punto de Madrid a ella se la traería al fresco. Le importa un pimiento. Para ella sólo existe su museo.

Se le ha visto el plumero al momento, pero a los medios de comunicación les ha hecho gracia las andanzas de esta Don Quijote moderna y le han puesto la banda de Miss Ecológica.

Los vecinos, algunos por total ignorancia y otros viendo el reclamo que para su causa es la baronesa, la ponen por las nubes entre pirópos y halágos; ella claro, encantada de haberse conocído.

Es curioso ver la cara de sorpresa del alcalde al hacer público el hecho de que esta señora no ha presentado alegación alguna cuando estubo abierto el plazo.

Esta claro que ahora tiene otro asesor que le ha recomendado los baños de masas. Vienen muy bién para ego y para el bolsillo.